El 5 de abril es el último día en el que el Museo recibe público. Después de esa fecha, se iniciarán las obras de conservación del edificio, hasta finales de diciembre de este 2026.
Desastres socio-naturales como los terremotos de 1939 y 1960, incendios y abandono provocaron la desaparición de edificaciones patrimoniales y lugares significativos para la comunidad penquista durante el siglo XX.
Ejemplos de ello son el Palacio Consistorial que albergó a la Municipalidad de Concepción; las torres de la Antigua Catedral; y la Caja Nacional de Ahorros, edificios que se demolieron después de sismos.
El abandono es patente en el puente carretero que se derrumbó a causa del terremoto de 2010, al igual que el antiguo teatro y oficinas de administración de la Universidad de Concepción que se vendieron a privados y fueron demolidas posteriormente.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que el descuido y las escasas políticas públicas de conservación patrimonial contribuyen a su vulnerabilidad y reducen espacios significativos locales, como ha ocurrido en Concepción (2000).
La circulación actual de postales de la colección con estructuras desaparecidas, remite a esfuerzos comunitarios y académicos de fijar en la memoria espacios significativos en la historia regional y estudiar el patrimonio arquitectónico penquista.
En La reconstrucción del Gran Concepción: territorio y catástrofe como permanencia histórica, Aliste y Pérez analizan la indiferencia de las autoridades regionales y su impacto en las políticas de prevención frente a desastres.
Este desinterés induce a la repetición sistemática de los errores y a la ausencia conductas preventivas a largo plazo ante las catástrofes, que se vincula directamente con el modo en que la sociedad se relaciona con su pasado (Aliste & Pérez, 2012:202).